Somos obreros en construcción de la utopía.
Queremos dar razón de nuestra esperanza,
una esperanza creíble.
No se trata de esperar sentados.
La esperanza no se puede traducir en resignación pasiva.
Contra toda esperanza, esperemos… pero caminando.

Obispo Pere Casaldàliga

El principio de realidad tomado de modo aislado nos puede agobiar con todo lo que está mal. Todo lo que entrevemos que queda por hacer nos puede paralizar por la fuerte sensación de inmovilismo o de impotencia. Una sensación que nos hace olvidar nuestra capacidad de transformar las cosas.

En palabras de Remedios Zafra, en su libro Fragilidad, toda esta dosis de cruda realidad podría llevarnos a caer en la tentación de protegernos dentro de nuestro cuarto, conectados digitalmente, acompañados de estímulos, con el calor de pantallas que nos permiten evadirnos. Escondernos para evitar tocar o ser tocados, caer o que algo nos caiga. Pero en la soledad de nuestros cuartos perderíamos nuestra humanidad, porque la humanidad necesita de sociabilidad.

Precisamos de una esperanza consciente de la realidad, que nos sitúe por encima del miedo, que nos permita abandonar la actitud pasiva a la que nos arrastra este miedo. Una esperanza activa que nos ponga, esperanzados e ilusionados, en el camino de buscar en el propio mundo lo que sirve de ayuda al mundo. Por eso, precisamos tomar conciencia de que somos una humanidad de vidas frágiles, que enferman o sufren y necesitan la mano y la espalda del otro. Y reclamamos una humanidad en la que la necesidad solidaria de los demás se haga comunidad. Una humanidad que celebre en unión también su fuerza, su capacidad para sobreponerse, para preservar, para cuidar. Una humanidad en la que tenemos el riesgo de enfermar juntos, pero la imperdible oportunidad de salvarnos juntos.

(extraído de la jornada de presentación del Informe sobre la evolución de la cohesión social y consecuencias de la Covid en España)

¿Queremos una economía basada en el individualismo y la competencia o una economía que escucha, cuida, suma y cambia?

¿Queremos una sociedad que divide a las personas entre ciudadanos de primera, con todos sus derechos garantizados, y ciudadanos de segunda, sin acceso a derechos básicos, o una sociedad integradora donde todos puedan participar y desarrollarse?

Queremos construir una nueva normalidad, más justa y fraterna: en defensa de la dignidad humana, por un trabajo decente, trabajando por el derecho a la vivienda, apostando por la acción comunitaria y el apoyo a la salud mental, donde la infancia y la familia estén en el centro de las políticas sociales y las personas puedan disfrutar de un envejecimiento digno.

Estas son nuestras propuestas, consúltalas aquí:

PDF Propuestas políticas

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Somos lo que damos, somos amor

Los datos de la memoria de 2021 nos hablan del principio de realidad, aquel que nos obliga a poner todos los sentidos para conocer lo que ocurre cerca, pero también lo que ocurre lejos de nuestra propia existencia, de nuestro propio yo y de nuestro entorno.

Es cuando salimos al encuentro del otro y compartimos lo que somos cuando construimos un nosotros mayor. Porque solo lo que se da se multiplica. Somos lo que damos, somos lo que compartimos, somos amor.

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